¿Te pasa que hay días en que no le tienes paciencia a tu ordenador? Aparece la ruedita girando, hay que esperar… y piensas: ¿estamos en los años 90?
Lo que ocurre es que el sistema operativo va cargado. Al navegar aceptamos cookies y permisos sin mirar, se instalan programas intrusos que se quedan en memoria y consumen recursos sin que nos demos cuenta. Al instalar y desinstalar aplicaciones también quedan restos en el registro. Y si el portátil está haciendo actualizaciones automáticas, irá todavía más lento.
¿Qué solución tiene?
Si lo traes al taller, lo revisamos y te decimos si basta con limpiar y quitar programas del inicio de Windows. Es una solución sencilla y económica.
Si el problema es más profundo, lo conveniente es reinstalar Windows, los controladores y los programas habituales: lo tendrás como nuevo.
Todo esto vale cuando el problema es de software. Si el disco duro está dañado, es un problema de hardware: toca poner un disco nuevo —y puedes aprovechar para poner uno mucho más rápido y con más capacidad— y pasar tu información siempre que sea accesible. Si ya no puedes abrir tus carpetas, estamos ante una recuperación de datos.
En resumen
- Limpiar y quitar programas del inicio y restos del sistema operativo.
- Reinstalar el sistema operativo.
- Cambiar el disco duro y reinstalar, con o sin copia de seguridad según la tengas o no.
